Opciones

Semanario Económico y Financiero de Cuba

En La Habana diálogo ambiental y urbano entre ciudades portuarias

La necesaria reconciliación se pone de manifiesto a partir de la aplicación de programas de restauración y conservación patrimonial de su Centro Histórico y los proyectos y planes de saneamiento y gestión ambiental en la Bahía, su zona costera y la cuenca hidrográfica tributaria

“La interdependiente y no siempre armónica relación entre bahía, puerto y ciudad ha ocasionado impactos negativos y un deterioro acumulado del medio natural y urbano que comienza a ser reversible a partir de la aplicación de programas de restauración y conservación patrimonial en el Centro Histórico de La Habana, y de saneamiento y gestión ambiental en la rada citadina, la zona costera contigua y su cuenca hidrográfica tributaria”.

Coherente con la renovación del modelo socioeconómico en la Mayor de la Antillas, esa afirmación demuestra que la Bahía de La Habana mantendrá su papel dinamizador del desarrollo de la capital cubana y del país.

Ese ecosistema sirvió de pretexto e inspiración a la Conferencia Internacional Diálogo ambiental y urbano entre ciudades portuarias, que sesionó del 13 al 15 último en el Palacio del Segundo Cabo y en el Colegio Universitario San Gerónimo, ambos en La Habana Vieja.

Al evento, que incluyó talleres temáticos sobre planeamiento y gestión ambiental, urbano-patrimonial y económico-financiera, convocaron la Asociación Bremense de Investigación y Desarrollo de Ultramar (Borda) de la República Federal de Alemania, el Grupo de Trabajo Estatal para la Gestión Ambiental Integrada y el Desarrollo Sostenible de la Bahía de La Habana y la Oficina del Historiador de esta urbe capitalina.

Este esfuerzo es fruto del proyecto Gestión integral participativa y sostenible para el desarrollo local del Centro Histórico y la Bahía de La Habana, ejecutado en colaboración con la Unión Europea y el Ayuntamiento de Barcelona, informaron fuentes del Comité Organizador.

“La cita se propuso desarrollar un espacio de intercambio, articulación y concertación entre expertos cubanos y extranjeros, con el fin de conocer y debatir sobre experiencias, buenas prácticas y lecciones aprendidas de procesos similares de mejoramiento ambiental y de reconversión de antiguas áreas industriales y portuarias para usos públicos, ocurridos en ciudades costeras y portuarias de Europa y el mundo”, explicó Liván Quintana, especialista de Comunicación del Grupo de Trabajo Estatal de la Bahía (GTE-BH).

“Con el consenso y la participación de expertos cubanos y foráneos, se trabajó en identificar acciones futuras de cooperación internacional que acompañen el proceso de planeamiento y gestión integrada y sostenible de la Bahía de La Habana y su entorno”, señaló el especialista.

El programa constó de un panel sobre la situación actual y potencialidades de la Bahía habanera, que se completó con un recorrido por lugares de interés de ese enclave y su cuenca tributaria, el Cristo de La Habana, el Parque histórico militar Morro-Cabaña, el canal y la dársena en la Avenida del Puerto, la Cámara de Rejas, el Muelle de Caballería, la Alameda de Paula, así como las plantas de tratamientos de residuales de Luyanó y Mantilla, y drenajes pluviales, muelles y espigones, más la estructura del alcantarillado citadino.

También los asistentes al encuentro conocieron sobre el estado de la reconversión urbano-ambiental del borde costero de la Ensenada de Atarés  y las soluciones propuestas por el Plan Maestro del Alcantarillado, en el que intervienen agrupaciones del patio y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA).

Otros asuntos de la agenda abordaron la relación entre calidad ambiental y usos de la bahía y su entorno, las demandas y exigencias de su empleo turístico-recreativo y paisajístico-cultural, el control de fuentes terrestres de contaminación, además del programa de inversiones y la participación ciudadana y de actores locales.

Una bahía turística

 La decisión gubernamental de trasladar gran parte de las actividades comerciales del puerto habanero hacia el del Mariel deja un oportuno escenario de antiguas instalaciones portuarias e industriales en desuso y sectores urbanos subutilizados, con un alto potencial de transformación. Como en otros frentes marítimos del mundo, se pretende que estos sean recalificados para uso público, turístico, cultural, comercial, paisajístico, de ocio y recreación, entre otros fines.

No obstante, la calidad ambiental de la bahía aun no satisface las exigencias de tales empleos y los problemas de contaminación limitan y condicionan su explotación y desarrollo, por lo que es necesario profundizar en los programas de saneamiento, mejoramiento y conservación ecológica, urbana y patrimonial en ejecución.

De acciones y resultados

Santiago Reyes Pérez, director del GTE-BH presentó el Programa de Manejo Integrado y de Desarrollo Sostenible de la Bahía de La Habana, su Cuenca Tributaria y la Zona Costera Contigua de Interacción, para el cual cuentan con un equipo de directivos, técnicos y personal de apoyo, dedicados a tiempo completo en funciones ejecutivas, de planeamiento, gestión y supervisión ambiental.

Reseñó los problemas ambientales de ese enclave, originados   fundamentalmente por el aporte de contaminantes como el vertimiento de aguas residuales de origen urbano sin tratar, el arrastre de desechos sólidos y otros a través de los ríos que tributan a ese espejo de agua, la descarga de residuales líquidos industriales (fundamentalmente hidrocarburos) y la contaminación atmosférica.

Destacó la importancia de que esta haya sido una  Zona declarada Bajo Régimen de Manejo Integrado Costero, el respaldo financiero que implica contar con el cobro del  Impuesto por el uso de la Bahía como un Recurso Natural y el basamento que ofrece la Planificación Estratégica.   

En cuanto a la gestión ambiental empresarial que despliegan explicó Reyes que se dedican a mitigar o eliminar los impactos en las fuentes contaminantes de la Cuenca Tributaria de la rada habanera para lo cual realizan visitas de control a las entidades y un amplio programa de capacitación y educación en esa esfera, además de brindarles ayuda financiera para estudios e inversiones en esa rama.

Entre las medidas correctivas ejecutadas en las industrias mencionó la desactivación de empresas, centrales termoeléctricas, mataderos de reses, procesadoras de carne, tenería, fabrica de levadura, así como, la remodelación tecnológica o cambio de uso en plantas de gas, de refinación de aceites y destilería de alcohol.

Citó entre los planes para el manejo integrado de los recursos naturales en la Bahía, la creación del Parque Temático-Ecológico Río Hondo, la administración del Área de Manejo Protegido Triscornia, el desarrollo agroforestal y los programas de Educación Ambiental para lograr una mayor participación de los ciudadanos en la solución de los problemas.

Entre los resultados más notables del GET-BH, señaló la reducción de la carga contaminante  procedente del sector industrial en un 76 %, el aumento del índice de boscosidad  a un  88 %, la creación  de Grupos Gestores Comunitarios Ambientales en 30 de los 48 Consejos Populares de la Cuenca. 

Se esmeran en las acciones para mitigar o eliminar estos problemas actuando sobre las fuentes que los originan; rehabilitan y construyen nuevas redes de alcantarillado y drenaje pluvial que tributan al ecosistema, así como erigen plantas de tratamiento de residuales líquidos asociados a estas y se realizan estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgos (sanitarios, tecnológicos y sísmicos).

Teniendo en cuenta que la Refinería, en una primera etapa, continuará ubicada en la zona, se toman medidas para evitar que los derrames de hidrocarburos lleguen a la Bahía, así como la mitigación de la contaminación atmosférica a niveles permisibles, además de elaborar el reglamento para el uso del enclave y sus contravenciones.

De aportes fraternos

Estos resultados han contado también con el reconocimiento y la contribución de la cooperación internacional.

Diversas organizaciones y agencias del Sistema de las Naciones Unidas, así  como países, ciudades portuarias e instituciones de la Unión Europea han contribuido al proceso de restauración y conservación ambiental, urbana y patrimonial de la bahía, el Centro Histórico de la ciudad y su entorno, en correspondencia con acuerdos internacionales, tales como la Agenda de Habitat III y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En el evento recién efectuado ejecutivos, directivos y expertos de varias   instituciones internacionales y de otros países ofrecieron sus opiniones y valoraciones.

Opciones entrevistó al director de la Oficina Regional de Borda para las Américas, Pedro Kraemer, quien confirmó el interés de esa asociación de acompañar a Cuba en los esfuerzos por aprovechar mejor el alto valor y la privilegiada localización geográfica de la bahía y su entorno, y al mismo tiempo de rehabilitar, preservar y gestionar de manera armónica y sostenible su extraordinario patrimonio ambiental, urbano, cultural y paisajístico.

En una intervención especial durante la cita, el embajador de Alemania en La Habana, Thomas Karl Neisinger, destacó que existe una tradición de trabajo conjunto entre los dos países en esa esfera y es notable la cooperación en estos últimos años, la participación de especialistas cubanos en proyectos de Borda, y de expertos de esa asociación en los planes concretos para la restauración de La Habana, además del continuo intercambio de expertos.

“En cuanto al desarrollo urbano sostenible, este es esencial en el contexto de la política general de Alemania y para las estrategias de proyección climática eficientes e innovadoras nacional e internacional, en lo cual las megaciudades son elementos vitales para alcanzar potenciales  objetivos a nivel global  en cuanto a la eficiencia energética y la emisión de gases de efecto invernadero, como palancas decisivas del progreso”, puntualizó.

Dijo el diplomático que La Habana, aunque no se considera todavía una megaciudad, se enfrenta a los mismos desafíos y problemas complejos en el sistema de transportación y la necesidad de adecuar e incrementar sus infraestructuras para proveer a sus habitantes de vivienda, agua y alimentos.

“En el orbe, más de la mitad de la población mundial vive en ciudades;  en Alemania residen en zonas urbanas, tres de cada cuatro personas. Para 2050 se estima que esa cifra alcance a más del 70 % de los habitantes del planeta, en el que las urbes consumen cerca del 80 % de toda la energía que se produce”, precisó.     

Una ciudad próspera y amigable

El Plan General de Ordenamiento Territorial y Urbano de La Habana previsto entre 2016 y 2030, fue presentado por su director Alejandro Arrechea, quien subrayó que con el apoyo de un grupo de expertos se actualizan los programas de inversiones en función del avance de las localidades con un enfoque integracionista de las autoridades e instituciones de los 15 municipios de la ciudad habanera.

Confeccionado por el Consejo de la Administración Provincial de la capital cubana, el Instituto de Planificación Física y su dirección en ese territorio, el programa involucra y responsabiliza a decenas de organismos y entidades de todas las ramas socioeconómicas, centros académicos y de investigación.

“La aplicación de soluciones renovables y adecuadas permitirá que La Habana crezca en un ambiente de orden, disciplina y control que la convertirá en una ciudad amigable, sostenible y próspera”, refiere el documento cuya implementación aportará un salto cualitativo y cuantitativo para el desarrollo integral de la capital.

Con el visto bueno del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y del presidente cubano Raúl Castro, el texto se pondrá próximamente a consideración de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

“A partir de este año se requiere compatibilizar el plan anual de inversiones de la economía con las demandas del Plan general urbano para garantizar la integralidad de los proyectos y acciones a ejecutar anualmente y por etapas hasta el año 2030”, afirmó Arrechea.

Entre las prioridades que se establecen citó la construcción y rehabilitación de viviendas  y sus urbanizaciones, el empleo de altas y medianas densidades en edificaciones para optimizar el uso del suelo, la rehabilitación del patrimonio histórico cultural, fundamentalmente en el Centro Histórico de La Habana y el completamiento y rehabilitación de las infraestructuras viales, de transporte e hidrotecnias.

“Para asumir la dimensión sociocultural de la ciudad, hay que considerar que La Habana constituye parte del patrimonio más importante de la cultura material de la nación y representa pieza sustancial de la memoria histórica, con extraordinarios valores arquitectónicos y urbanísticos”, aseveró.

“Se trata de la única capital de Latinoamérica que no fue transformada por el auge modernista, aunque hoy se halle en crisis por el creciente deterioro. Cualquier análisis o decisión sobre el ordenamiento territorial de esta urbe debe contemplar una mirada desde la cultura y desde el ciudadano.

“La ciudad del siglo XXI deberá contener la de los siglos precedentes, pero los enfoques para enfrentar la solución de sus problemas deben hacerse con un punto de vista contemporáneo”, señaló el directivo.

“Es imprescindible lograr el involucramiento de todos los actores, personas naturales o jurídicas, en la transformación de la ciudad, acercando la administración urbana a la base”, precisó.

La Habana posee una población total de  2 106 146 habitantes, ocupa 728,26 kilómetros cuadrados, representa el 0,7 % del territorio nacional y su área urbanizada es el 36 % de la superficie total.

Apuntes  del evento

Los asistentes al encuentro transmitieron algunas ideas sobre la Bahía ideal, la que se pretende lograr en el más corto, mediano y largo plazos. Concluyeron, por ejemplo, que ese enclave debe mantener una gestión planificada e integrada,  con acceso a los fondos y financiamientos necesarios para asumir los retos del presente y el porvenir para un desarrollo armónico y ambientalmente sostenible.

Insistieron en no esperar al restablecimiento y total descontaminación  de ese espejo de agua para impulsar pequeños proyectos en función de sus cambios de usos y el avance de sitios aledaños como las localidades de Regla, Casablanca o las instalaciones e infraestructuras destinadas al crucerismo y otras modalidades turísticas.

Abogaron los especialistas por contar con producciones descentralizadas y autogestionadas para propósitos tan esenciales como el saneamiento del agua y otras mejorías que comprenden a varias zonas de la Cuenca (10 de los 15 municipios de La Habana están involucrados con la Bahía y su entorno).

Instaron a colocar a ese enclave en el mercado como una marca única y reconocida mundialmente, que permita su distinción cual producto entre los visitantes, en correspondencia con una imagen que respete siempre el valor patrimonial y cultural, y propicie un turismo responsable, amigable y sostenible, que respalde la mejor correlación entre tradición y modernidad.

Otras recomendaciones señalan la necesidad de aplicar las tecnologías adecuadas para el saneamiento y otras acciones de salvaguarda de ese ecosistema, además del tratamiento adecuado a las industrias y las plantas existentes a partir de una estrategia para la descontaminación que potencie la educación de los ciudadanos en el afán de utilizar y aprovechar mejor el lugar.

No faltaron las ideas sobre la posibilidad de contar con una carpeta de negocios para la exploración y concreción de oportunidades y proyectos con firmas, agencias extranjeras y organismos en el país, a partir de la definición de estas áreas de la rada habanera y sus prioridades.

También se pueden combinar de una manera regulada las actividades del sector no estatal y del cooperativismo como una vía factible para la solución de problemas ambientales en pos de acelerar la descontaminación de la Bahía y lograr la mejor correlación  entre lo tradicional, lo patrimonial y lo contemporáneo.