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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Una gestión integrada para el avance socioeconómico sostenible

La institución implementa acciones demostrativas de la fortaleza científico-técnica del país en el campo de las ciencias geográficas, ambientales y la geomática

Casi siempre forman parte del equipo que llega primero a cualquier obra, incluso antes de que se ponga la primera piedra. Su experiencia en materia medioambiental les ha servido de buen aval para actuar como evaluadores de la sostenibilidad funcional de cada proyecto que se ejecute en  la Zona Especial de Desarrollo Mariel, un enclave comercial del occidente cubano, estratégico para el avance del país.

El buen rendimiento de los negocios con capital extranjero que allí se implementan depende mucho de la más correcta y estricta valoración de la influencia de los factores del entorno que pudieran dañar la sustentabilidad de los planes y, sobre todo, de hacer cumplir al pie de la letra todas las medidas asociadas a los peligros, vulnerabilidades y riesgos.

Se trata de los geógrafos, biólogos, geofísicos, economistas, ingenieros agrónomos, forestales, agrometeorólogos, químicos, hidrólogos, climatólogos, juristas, aerofotogeodestas, cartógrafos, sociólogos, comunicadores sociales, informáticos, hasta sumar unos 130 trabajadores (de estos 68 mujeres), quienes integran el Instituto de Geografía Tropical (IGT), perteneciente a la Agencia de Medio Ambiente, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

Todos ellos son una fuerza laboral que cuenta con 18 doctores en Ciencia, 27 másters y 32 investigadores categorizados, dispuestos a poner sus conocimientos y experiencia en función de minimizar  los efectos asociados en general a la mitigación, adaptación y enfrentamiento a las adversidades del cambio climático.

La institución, que este año cumple 55 años de creada, tiene entre sus principales objetivos, el de ofrecer una amplia gama de servicios científico-técnicos especializa dos que comprenden diagnósticos y auditorías ambientales, conformación del expediente de solicitud de licencia ambiental, evaluación de riesgos por fenómenos naturales, aplicación e implementación de sistemas de información geográfica y elaboración de mapas digitales.

Según explicó Jorge Ángel Luis Machín, director del IGT, la misión actual del centro consiste en “producir conocimientos y soluciones geográficas, ambientales y geomáticas, con énfasis en el ordenamiento ambiental, para así tributar a las estrategias de adaptación al cambio climático, la mitigación de desastres, la seguridad alimentaria y la gestión costera y el manejo de tierras, en función del desarrollo sostenible a nivel nacional, regional y local”.

Están prestos, además, a ejecutar proyectos en programas científico - técnicos nacionales, en el campo de las ciencias geográficas, ambientales y la geomática; y a brindar servicios de información científica, telemáticos especializados, de asesoría, consultoría y asistencia técnica en esos temas, así como de datos espaciales y de teleinformática.

En algunos de los proyectos en que han participado durante más de cinco décadas se destacan varios asociados a programas nacionales de gran envergadura como los vinculados a las cuencas hidrográficas y zona costera del Este de La Habana, (asumieron las evaluaciones ambientales integrales de las cuencas de Bacuranao y Guanabo y se construye su visión prospectiva ante el cambio climático, con el uso de las metodologías GEO).

También son los encargados del diseño e implementación del Atlas de Cuba 60 Aniversario, que da continuidad al Nuevo Atlas Nacional de Cuba editado en 1989, uno de los textos cartográficos más completos realizados en el mundo hasta ese momento.

Un grupo de investigadores de la entidad fue protagonista de la expedición En Canoa del Amazonas al Caribe, liderada por el ya fallecido doctor Antonio Núñez Jiménez.

Participaron varios de sus especialistas en la búsqueda de los restos del Che en Bolivia, en la culminación del Atlas de Camagüey, el de Medio Ambiente del Caribe y el de la Cultura Física y el Deporte, entre otras obras significativas de este tipo, así como en la identificación de las etapas, procedimientos, tecnologías y entidades involucradas en la información y recolección de datos para facilitar la representación espacial de fenómenos y procesos que definen a la nación cubana.

Entre los resultados de los últimos años sobresalen la replicación de la metodología FAO para la evaluación de la degradación y el manejo sostenible de tierras en Cuba, Haití, Honduras, México, Panamá y Ecuador; la detección de cambios en la cobertura vegetal de la Reserva de la Biosfera Ciénaga de Zapata, y la propuesta de implementación jurídica del ordenamiento ambiental en Cuba, junto con la elaboración de la correspondiente Guía Metodológica.

El IGT ha tomado parte significativa en cinco proyectos de colaboración con Venezuela en el contexto de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y en el Sistema de Información en red para el Manejo Sostenible de Tierras (OP15), así como en el de Manejo de Información en las Áreas de intervención y sitios demostrativos que garanticen la replicación de esas técnicas, evitando la degradación de tierras y el avance de los procesos de desertificación.

Intervienen en el proyecto conocido como BASAL (Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local) junto a otros organismos como el Ministerio de la Agricultura y aplican el Modelo de Ordenamiento Ambiental a escala territorial y consolidan el Sistema de Información Ambiental Municipal (SIAM) como herramientas de trabajo y para la toma de decisiones a nivel local.

Conforman así un sistema de información ambiental que permite integrar y articular todo lo relacionado con la biota, los paisajes y la legislación en temas ecológicos; facilitando dar respuesta a las Convenciones de diversidad biológica, lucha contra la desertificación y la sequía y cambio climático.

Integración, palabra de orden

Para el director del IGT las ciencias geográficas exigen integralidad en los enfoques debido a su carácter multisistémico, lo cual le permite intervenir con éxito en los estudios sobre relieve, hidrología, geología, clima y la biota en sentido general, y les posibilita el examen de las interacciones naturaleza-sociedad gracias a las investigaciones sobre población, asentamientos humanos y las actividades productivas, sociales y culturales.

Todo esto le aporta al IGT una amplia capacidad de integración y de aplicación de la ciencia, la técnica y la innovación en disímiles esferas, como son por ejemplo el ordenamiento territorial que promueve el Instituto de Planificación Física, el manejo integrado de cuencas hidrográficas y los trabajos de evaluación de impacto ambiental, cuyos resultados aportan regulaciones y conocimientos para el mejor desempeño del sector turístico, la agricultura y la minería.

Marlene  Palet, especialista del centro, insistió en que la razón de ser del IGT se centra en el empleo cada vez más racional y eficiente de los recursos naturales con que cuenta el país y, por ende, del cuidado y protección del entorno ambiental, en función de apoyar los procesos socioeconómicos más simples o complejos desde una perspectiva científico-técnica con la mira puesta en alcanzar un desarrollo sostenible.

En ese sentido, ambos expertos coincidieron en que los principales retos de los próximos años consisten en conformar el Atlas Nacional de Cuba 60 aniversario, ampliar la exportación de servicios científicotécnicos de alto valor agregado, potenciar el uso de las tecnologías de avanzada, maximizar la capacitación del capital humano e incrementar el número de artículos publicados en revistas de impacto.