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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Rehaciendo caminos

La destrucción de puentes y carreteras está entre los daños causados por el huracán Matthew en el oriente del país

Algunas de las imágenes de la destrucción de los vales captadas tras el paso del huracán Matthew por el oriente del país, dejaron un sabor amargo. Era como si un reptil subterráneo y prehistórico hubiera transitado muy molesto por debajo de la vía.  Lo que otrora había sido una carretera asfaltada para permitir el paso de vehículos y personas se convirtió en un amasijo de  aspecto aterrador.

Según estimados de las autoridades locales, resultaron dañados 2 706 kilómetros (km.) de vías, de ellas unos 369 de carreteras pavimentadas. Datos publicados por la prensa indican que solo en los viales de interés nacional,  el meteoro dejó pérdidas ascendentes a 21 900 000 pesos.

Entre las primeras acciones que debieron emprender las fuerzas encargadas de la recuperación para llevar la ayuda a las poblaciones afectadas estuvo la limpieza y reconstrucción de caminos. Pero, en algunos puntos específicos de esa geografía la destrucción tuvo tal magnitud que, pasados dos meses, se mantienen las obras. Algunas, han revelado autoridades y especialistas, requerirán hasta dos años.

El puente que ya no está

Cada día, decenas de medios de transporte iban y venían en una y otra dirección. Desde su construcción, iniciada en 1989 y terminada en diciembre de 1990, siempre fue así, hasta un día: en  la madrugada del 5 de octubre, el puente de 225 metros de largo y 23  957 toneladas de peso que enlazaba a Moa con Baracoa fue arrastrado por las aguas de Matthew, cerrando el paso desde Holguín a la primera de las villas cubanas, Baracoa, ya sitiada por la incomunicación a través de La Boruga (Maisí); y desde Guantánamo, por La Farola.

Se recurrió a botes y patanas para mover a las personas, con récord de entre 20 y 30 viajes cada jornada, con apenas ocho personas a bordo y muchos más esperando. El puente será reconstruido por especialistas cubanos y de Venezuela, desde donde se espera la llegada de un barco con equipos y materiales para la construcción de un nuevo paso.

Conexión

De forma paralela se  avanza en un desvío de unos 18 km como vía para conectar a las dos márgenes del río Toa. Esa será una alternativa para el tránsito entre Moa y la Ciudad Primada, interrumpida durante varios días por la destrucción del puente sobre el río en Paso del Toa.

Según se ha anunciado, la estrategia sigue dos cursos: paralelo a la margen este del mencionado caudal (lado Baracoa) corre un terraplén de 18 km hasta el Consejo Popular Quiviján, limítrofe con el municipio de Yateras, que entronca con la Vía Mulata, mediante de la cual la Ciudad Primada puede conectarse con varios poblados hasta llegar a Guantánamo.

En la primera semana de febrero se concluyó la pavimentación con penetración invertida de los 8,8 km del tramo de la Vía Mulata entre Paso del Toa y Neblina, en Baracoa.

La obra no transcurrió sin tropiezos. Fuentes del Centro provincial de Vialidad precisaron que la ejecución finalizó después de la fecha prevista debido a que lluvias recientes retrasaron la conformación del terraplén por fuerzas constructoras de Granma y Holguín.  Durante varios días los aguaceros impidieron colocar la penetración invertida en la calzada, una técnica barata de asfaltado que incluye,  primero,  el riego del betún y luego, dos de piedra de diferentes calibres. Esta alternativa tiene un período de durabilidad de cuatro a cinco años y se emplea en vías de inferior intensidad de tránsito, pero con importancia económica.

Según dijo a medios de prensa Julio Pérez Rodríguez, jefe de la brigada ejecutora perteneciente a la Unidad Empresarial de Base (UEB) Contingente Abilio Fragosa Nápoles, dificultó aún más la tarea el hecho de tener que traer los áridos empleados desde la cantera ubicada en Cajobabo, a 63 km de distancia.

Desde Neblina parte un vial de alrededor de 14 km que enlazará a esa localidad con la costera de Cayogüín,  que sorteará montañas y barrancos del macizo Cuchillas de Baracoa. La obra aprovecha un puente rasante en desuso, construido hace 25 años como facilidad para la ejecución del abandonado proyecto de una presa que almacenaría las aguas del Toa.

Avanzando desde Cayogüín hacia Neblina, fuerzas de la Unión Constructora Militar de Holguín y Guantánamo construyen la vía, mientras trabajadores de una empresa del Ministerio de la Construcción en la  primera de las mencionadas provincias avanzan en sentido contrario. Hasta la fecha,  la nueva carretera tiene más de nueve kilómetros de terraplén conformado, en tanto se trabaja en varias obras de fábrica y en la apertura del vial entre el sitio conocido como La Silla y la localidad de Neblina, con fuertes pendientes.

Darle la vuelta a La Boruga

No son pocas las personas que han estado más de una vez tentados en visitar Maisí. Sin embargo, la descripción de la loma de La Boruga, salpicada con múltiples anécdotas de accidentes y peligros, desestimulaba hasta a los más arrestados.

Después de Matthew, entró al ruedo una idea que tal vez debió llegar hace mucho para aliviar la vida de los pobladores de los asentamientos más orientales de Cuba: una vía alternativa entre las comunidades de Yumurí y Jobo Claro -bautizado por la sabiduría popular como el desvío La Boruga- permitirá que lleguen allá los vehículos de la Empresa de Ómnibus Nacionales, una posibilidad hasta ahora inexistente.

De acuerdo con informaciones de medios locales, gracias a experimentados constructores de las provincias Santiago de Cuba, Villa Clara, Las Tunas y Holguín crece el tramo de 4,5 kilómetros, que tendrá ocho metros de ancho, de esos,  seis pavimentados y uno de paseo a cada lado. 

El nuevo trazado, indican,  se abre mayormente sobre bosques naturales casi impenetrables, en un terreno irregular, con una parte, alrededor de dos kilómetros, muy compleja, formada por montañas de rocas costeras conocidas como diente de perro, el cual requiere del empleo de explosivos para su excavación.

De acuerdo con Francisco Hernández Guibert, subdirector del Centro provincial de Vialidad en Guantánamo, es una obra muy compleja, que ha implicado la necesidad de volar mucho terreno para reducir los desniveles que hay entre una terraza y la otra.

Según declaró Crescencio Reyes García, especialista de la Empresa de Diseño e Ingeniería Guantánamo y proyectista de la obra, las terrazas constituyen verdaderas paredes de rocas calcáreas que hay que vencer para reducir las pendientes, conformar el terraplén y lograr el tránsito, sin mayores complicaciones.  

Aunque parezca un tramo pequeño, requerirá excavar con explosivos alrededor de 173 000 metros cúbicos de rocas, que oportunamente serán  utilizadas como relleno en la estructuración del terraplén, lo que permitirá reducir considerablemente la transportación de material por camiones desde las canteras.

Luego de este nuevo tramo, la vía retomará el curso de antaño y dejará atrás a La Boruga, su fuerte pendiente y las cerradas curvas que la convirtieron, hasta ahora, en uno de los caminos más peligrosos de toda Cuba, que por sus características impedía el tránsito de ómnibus, rastras y otros medios.

Entre las ventajas se incluyen ahorro en el tiempo de viaje, dado que la calidad de la vía permitirá una mayor velocidad de traslado, al estar recubierta en un primer momento con penetración invertida en los sitios más llanos y hormigón hidráulico en las pendientes. En una segunda etapa debe pavimentarse el 100 % de la vía con el último material, de mayor durabilidad y resistencia.

“La idea es que la nueva vía abra el paso del turismo desde Baracoa hasta los sitios de interés en Maisí, y dé la posibilidad de una nueva ruta de ómnibus nacionales desde el mencionado punto hasta La Habana, pasando por Baracoa, Moa y Holguín”, dijo.

Hernández Guibert dijo que se trabaja también en La Farola,  una de las vías más complejas del país, no como recuperación sino en respuesta a un diagnóstico realizado hace tres años y que identificó 33 fallas que deben recuperarse, empezando por los tramos más comprometidos.

Para los cinco puntos más críticos se terminaron los exámenes de laboratorio y el proyecto de unos 100 metros en los que el terreno cambió su estado, de roca a arcilla, debido a la infiltración de las aguas.

De acuerdo con el especialista, como solución, que debe acometerse en 2017, se perforará el terreno, y se anclarán pilotes de hasta 15 metros de longitud,  que se afincarán  en la roca sana, para luego colocarles encima losas armadas de hormigón hidráulico, una fórmula ya aplicada en otros tramos.