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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Guanima: mucho más que una bahía

Matanzas, la bahía de Guanima constituye en sus múltiples significados ambientales, socioculturales y económicos

Con profundas raíces en el devenir de la tricentenaria ciudad de Matanzas, la bahía de Guanima constituye en sus múltiples significados ambientales, socioculturales y económicos mucho más que un simple accidente geográfico, cuya protección se mantienen en la mira de la comunidad científica.

La profundidad máxima de 712 metros, un perímetro de 19 km2 de costa y un área de 35,8 km2, hacen de la bahía matancera un espacio amplio, abierto, y gracias a su poder auto-depurador se mantiene con buena salud, como revela la transparencia de las aguas al primer vistazo.

El paraje determinó la formación de sistemas cavernarios como el de Bellamar, célebre en el mundo, brindó sustento a la población aborigen al menos desde el siglo VIII de nuestra era, y su nombre nativo,  Guanima, parece aludir a las alturas circundantes según refiere el historiador cubano Ercilio Vento.

Aquel espejo de agua abrazado por la ciudad en forma de gran anfiteatro, fue escenario del primer acto de rebeldía aborigen en Cuba en el año 1510, vio llegar a piratas -no a saquear sino a comerciar- y dio fama al marino holandés Pieter Heyn, quien capturó la española Flota de La Plata en 1628.

La bahía, como parte de la topografía irregular de la ciudad fundada el 12 de octubre del año 1693, fue motivo recurrente en la obra de los artistas de la plástica Esteban Chartrand y Federico Mialhe, además de inspirar algunos de los versos más conocidos de los poetas José Jacinto Milanés y Carilda Oliver Labra.

En dicho lugar está el puerto, decisivo para el auge económico y sociocultural de la urbe conocida como Atenas de Cuba, donde se ubica una gran base de supertanqueros enclavada en la zona industrial que cuenta con una de las mayores centrales termoeléctricas de la Isla: la Antonio Guiteras.

Adosadas al litoral matancero, sobresalen pequeñas playas convertidas en eje de la actividad recreativa para la población local especialmente durante la temporada de verano y donde se labora para restituir la vegetación nativa a partir de un reclamo reiterado de la ciudadanía.

En la actualidad, el accidente geográfico capta como nunca antes la atención de diferentes actores por su riqueza natural y cultural, con el fin de enrumbar eficazmente nuevas iniciativas que armonicen el desarrollo económico sostenible con los esfuerzos conservacionistas.

Los científicos coinciden al señalar, entre las principales amenazas para la preservación de la bahía, contaminación, deforestación, erosión, riesgos relacionados con el impacto del cambio climático, pérdida de valores estéticos, deficiencias en la labor de inspección e indisciplinas sociales.

Integrantes de proyectos comunitarios se valen de las más diversas iniciativas para llevar el mensaje de la educación ambiental a toda la familia, involucrando a la ciudadanía en la limpieza del litoral mientras, desde el sector empresarial, se adaptan medidas para controlar y reducir las fuentes contaminantes.

Si bien la falta de financiamiento pone freno a algunas buenas ideas, nuevas iniciativas se revelan prometedoras, como la de reclamar a las unidades de gastronomía y otras entidades del Estado que hacen uso de la bahía, un por ciento mínimo de sus ganancias para contribuir al cuidado del lugar.

Así, toda ayuda cuenta, desde el esfuerzo de los niños que dedican parte de las vacaciones a recoger desechos en la arena, hasta los planes de manejo costero, siempre con el propósito de salvar la rada, parte vital de la identidad de la ciudad neoclásica de Cuba.

Más allá de las limitaciones económicas, mucho puede lograrse con mayor disciplina en los procesos tecnológicos para frenar el peligro de la contaminación, asegura Marisol Gil, delegada del ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), en la provincia de Matanzas.

En opinión de la delegada, la información adquirida durante años de investigaciones constituye un sólido sustento teórico para dialogar con el empresariado, a fin de lograr que destinen más presupuesto para invertir o ejecutar mantenimientos y lidiar con los desechos de mejor manera.

A decir de Gil, buenos resultados aporta un programa para el manejo de la zona costera con respaldo del Gobierno local, que se integra al manejo de las cuencas hidrográficas, elementos de vital importancia en la ciudad atravesada por los ríos Yumurí, San Juan y Canímar.

Al cumplirse 323 años de la fundación de Matanzas, ciudad marinera que experimentó en el siglo XIX su mayor esplendor, la joven Oficina del Conservador también fija su atención en la bahía que determinó la forma del trazado urbano incluido entre las maravillas de la ingeniería civil cubana.

Nuevos proyectos y esperanzas aguardan el momento justo para concretarse en la urbe de ríos y puentes, situada convenientemente entre los polos turísticos de La Habana y Varadero, mientras crece el número de extranjeros que disfrutan hacerse un "selfie" junto a la bahía de Guanima.  (ACN)