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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Surfeando las zancadillas climáticas

Por primera vez, las siembras se extendieron más allá de lo planificado. Uno de los retos es garantizar el procesamiento para aprovechar al máximo lo cosechado

En los últimos años, el clima le ha jugado malas pasadas a la agricultura tabacalera. La actual cosecha no fue una excepción. Al comienzo de la temporada, se ausentaron las nubes. Luego, bajo el implacable Sol, algunos productores debieron plantar hasta cuatro veces la hoja porque las lluvias, que parecían no acabarse nunca, arrasaron con los campos. No obstante, el país reafirma su voluntad de defender a capa y espada este cultivo, una de las más importantes fuentes de ingreso.

Por garantizar que ese principio esté vivo trabaja el Grupo Empresarial de Tabaco de Cuba, TABACUBA, la organización económica única del país que dirige integralmente la actividad tabacalera en todas las fases de la cadena productiva, desde los semilleros, el surco, las escogidas, el proceso de torcer a mano e industrialmente habanos y cigarrillo hasta la comercialización en el mercado interno y más allá de las fronteras.

Estocadas a los elementos

Según Miguel Vladimir Rodríguez González, vicepresidente primero de TABACUBA, "los resultados nos van a permitir los niveles de producción de tabaco que necesitamos para enfrentar la industria, no quiere decir que estemos satisfechos con esta producción y la demanda total que tenemos,  pero en un año muy difícil se salvó la campaña, que tiene mucho de estacionalidad".

Iniciada el 10 de octubre de 2015 y extendida más allá de los plazos habituales -el cierre de la siembra concluyó el 30 de mayo-, debido a la incidencia, primero de la sequía, y luego, del exceso de precipitaciones, no impidió garantizar la materia prima necesaria para el consumo nacional y la exportación.

Para hacer frente a las zancadillas del clima, el grupo y su sistema empresarial adoptaron medidas dirigidas a prevenir los riesgos de la sequía, las lluvias y las altas temperaturas,  caldo de cultivo perfecto para la aparición de plagas y enfermedades. Entre ellas, precisó Rodríguez, estuvo el empleo de variedades más resistentes a las veleidades del tiempo, desarrolladas por científicos cubanos del Instituto de Investigaciones del Tabaco y sus tres estaciones.

Otro elemento que contribuyó a evitar males mayores fue la capacitación a directivos, técnicos y productores, alimentada por la disposición de sobreponerse a cada obstáculo y el aseguramiento en tiempo y forma de los recursos para poner a raya las enfermedades, sin olvidar el apoyo de la Dirección de Suelos y Sanidad Vegetal del Ministerio de la Agricultura, la Empresa de Seguros Nacionales y el sistema bancario del país, sostuvo el vicepresidente primero de una de las nueve organizaciones superiores de dirección del organismo rector del sector agropecuario.

Las cifras brindadas por TABACUBA muestran la efectividad de las acciones de emergencia. De las 25 582 hectáreas planificadas para la siembra se lograron 30 033, mientras que de los 34 millones de cujes planificados se cosecharon hasta ahora 24,5 millones y se espera alcanzar 25 millones, teniendo en consideración las pérdidas de más de 4 000 hectáreas y las afectaciones al resto de las plantaciones cosechadas, apuntó Fidel Sánchez Triana, vicepresidente al frente de la actividad agrícola y preindsutrial. En la campaña precedente se cosecharon 23 798 hectáreas y 24 300 toneladas de la hoja, con un rendimiento de 1,02 toneladas por hectárea.

Fase industrial y exportación

La industria tabacalera cubana produce anualmente unos 300 millones de tabacos torcidos a manos, de ellos unos 100 millones con destino a la exportación, mientras que el resto será para el consumo nacional. El sector fabrica también unos 130 millones de tabacos hechos a máquina,  de los cuales 90 % está dirigido al mercado externo, así como unos 15 000 millones de cigarrillos.

Al cierre de mayo, los planes de producción terminada de la industria registraban un cumplimiento de 106,4 % en el tabaco torcido para la exportación, 106,8 % en el torcido para consumo nacional, 113,9% en el tabaco hecho a máquina y 102,8% en los cigarrillos afirmó Rodi Manuel Ortiz, director de Industria.

En el país, abundó, existen 20 empresas, de ellas 14 que producen torcidos -agrupan a 42 fábricas para el consumo nacional y siete, con vocación exportable-, y cinco encargadas de la fabricación de cigarrillos.

Según los directivos, al concluir el quinto mes del año las exportaciones superaron los 86 millones de dólares, de un estimado de 65 764 000. La demanda y el consumo de tabaco siguen creciendo en el mundo y nuestros productos son privilegiados por su calidad y notoriedad alcanzadas durante muchos siglos, que los distinguen como el mejor tabaco del mundo, indicaron.

Entre los retos que asume TABACUBA se encuentra la inversión en la Zona Especial de Desarrollo (ZED) Mariel para la nueva instalación de Brascuba, así como la ampliación de las capacidades de producción de cigarrillos en la industria nacional, con la modernización de la  fábrica Lázaro Peña, en la oriental provincia de Holguín, con el objetivo de acercar los estándares actuales a los internacionales.

Otros proyectos están dirigidos a la ampliación de la industria de tabacos hechos a máquina, Internacional Cubana de Tabaco, una empresa mixta con un socio inglés, así como la construcción de una fábrica para hacerlos mecanizados en la oriental provincia de Granma.

Constituye un desafío también la actualización del programa de desarrollo de la industria tabacalera hasta 2030,  en consonancia con las proyecciones del país acordadas en abril pasado, en el VII congreso del Partido Comunista, "un proceso de planificación estratégica muy importante".

Al respecto, apuntó Rodríguez González, en esta proyección es preciso tener en cuenta las particularidades del mercado estadounidense -el mayor consumidor de tabacos hechos a mano-, previendo una eventual apertura, de eliminarse en algún momento las restricciones que impone el bloqueo.

DE CARA AL MAÑANA

Aun sin finalizar la cosecha, se iniciaron los primeros pasos para lo que vendrá. Desde el 1ro. de abril se trabaja en el cronograma de ejecución con la selección de las áreas de semilleros, donde se continúa la introducción de la tecnología de bandejas protegidas (sistema de cepellón), la determinación de los campos por plantar, así como el mejoramiento de suelos. Otra fase previa es el trazado de la estrategia varietal, el programa de defensa contra plagas y enfermedades y de fertilización.

De acuerdo con los directivos del grupo, no se detiene la construcción y reparación de los aposentos de cura natural y controlado y en baterías de cura para el tabaco Virginia, con destino a la producción de cigarros de exportación, fabricados por Brascuba.  La atención del programa de producción de capa con destino a la exportación se encuentra también entre las prioridades.

Para la campaña 2016-2017 la agricultura tabacalera prevé la siembra de 28 010 hectáreas. Se planifica una producción de 29 911 toneladas a partir de un rendimiento de 1.07 toneladas por cada hectárea.