Opciones

Semanario Económico y Financiero de Cuba

Viaje a la semilla

Los estudios del Instituto de Investigaciones de Granos esultan esenciales para la presencia y expansión de múltiples variedades de granos en la Mayor de las Antillas

La agricultura, su producción y desarrollo son esenciales en el sostenimiento de un país. Tanto la labor de los productores como la de los científicos que se adentran en nuevos métodos para propulsar las producciones son fundamentales cuando se habla de tan importante renglón.

Varios institutos se adscriben al quehacer del Ministerio de la Agricultura en Cuba. Uno de los más destacados es el de Investigaciones de Granos (IIG), cuyos estudios resultan esenciales para la presencia y expansión de múltiples variedades de granos en la Mayor de las Antillas, sobre todo cereales como arroz, sorgo, maíz, entre las leguminosas los frijoles y garbanzos, así como aquellos con aceite, dígase soya, girasol, maíz y sésamo.

Casi medio siglo cuenta la labor de este organismo, que si bien en un principio se dedicó fundamentalmente al arroz, hoy abarca un espectro más amplio en cuanto al cultivo, mejoramiento genético asociado y posterior masificación de los resultados. Al respecto Opciones conversó con su director, Telce Abdel González, en exclusiva:

-¿En qué investigaciones está inmerso el IGG en la actualidad?

-Como entidad especializada en la investigación de granos, mejoramiento y masificación de los resultados, tenemos programas de mejoramiento genético muy fuertes. Fundamentalmente con el arroz se han logrado inscribir más de 50 variedades y hoy unas 11 se usan en toda la producción con muy buenos resultados y alto potencial de rendimiento. En cuanto a los frijoles rojo, blanco y negro también hay muy buenos logros, acabamos de generalizar cinco nuevas variedades con mayor resistencia y estamos en estos momentos inscribiendo cuatro más:   una de frijol negro, dos rojos, una blanco y también de habichuelas cortas, cuyo tipo favorece a una mejor cocción.

"En términos de intercambio con otros países acabamos de introducir materiales de Costa Rica con otros niveles de resistencia que sin dudas nos van a servir dentro del programa de mejoramiento y permitirán en unos años liberar nuevos productos y actualizar el programa.

"Con respecto al maíz, preparamos la generalización de material novel traído desde el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo ubicado en México. Se trata de variedades con un alto potencial de productividad (seis y siete toneladas por hectárea) y una arquitectura totalmente diferente a las ya presentes en la Isla; son plantas más bajas, hojas más cortas y erectas que permiten tener densidades de siembra por encima de las 60 000 por hectárea, lo cual da herramientas al productor para buscar un rendimiento mayor que el alcanzado hoy.

"Asimismo, estamos desarrollando un intenso trabajo con el sorgo, en pos de difundir variedades obtenidas en los centros de investigación de la Universidad Central de Las Villas. De igual modo sucede con la soya y se prepara la generalización de ocho nuevos materiales introducidos desde Vietnam. Estos tienen mayor potencial de rendimiento, semejante al de variedades de ciclo largo, pero expresado en uno corto: menos de 100 días de cosecha, haciéndolo muy rentable y económico".

-¿Y en cuanto al alcance nacional de dichas investigaciones?

-Otra temática en la cual se está trabajando intensamente es el extensionismo agrario. Estamos ubicando técnicos del Instituto en diversas provincias: Villa Clara, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus y Camagüey, además, recién incorporamos a Matanzas, Artemisa y se incluyen Santiago de Cuba, Las Tunas y Mayabeque, lo que nos permitirá acercar al productor a los resultados de nuestra entidad y que haya un mayor seguimiento al tener a un técnico moviéndose por todas las provincias asesorando, atendiendo las generalizaciones, dando capacitación, o sea, actuar como representante del Instituto en la provincia para hacer todo lo que nos corresponde. Hasta el momento los resultados han sido muy favorables y esperamos que en la medida en que este sistema se pueda seguir ampliando los efectos sean mejores. Quedarían pendientes Pinar del Río, Holguín,  Guantánamo e Isla de la Juventud.

-Hablaba usted de nuevas introducciones y resultados. ¿Cómo se expresa esto en términos de masificación y acceso de los productores a este tipo de insumos?

-Este es un proceso que hacemos bien lento, ya que cometer un error en este sentido puede tener un alto precio y, aunque a veces hay cierta urgencia de que una variedad esté en manos de los productores, es muy importante que se cumplan los pasos establecidos pues así se garantiza que lo que llegue al productor tenga  mejor calidad.

"Primero hacemos un buen estudio de regionalización, es decir, dichos materiales se analizan en diferentes zonas. Siempre buscamos lugares en las regiones Oriental, Central y Occidental. Para ello nos auxiliamos de las estaciones experimentales del Instituto, ya sea en Granma, Camagüey, Sancti Spíritus o nuestra sede en la provincia de Artemisa. De  igual manera trabajan muy integrados metodológicamente con nosotros -aunque no son de nuestra estructura-, otros centros de investigación.

"Los técnicos que están en las provincias y de los que hablábamos con anterioridad también ayudan con la evaluación de estos materiales. Una vez que tenemos todos los datos del comportamiento en las diferentes regiones seleccionamos los más relevantes. Esta revisión y selección no significa que aquel con buen comportamiento en Oriente se manifieste de igual forma en otra área, por eso es muy importante hacer este trabajo. A partir de la selección hacemos recomendaciones técnicas de cómo sembrarlos y atenderlos.

“Una vez que tenemos información de qué materiales tienen buen desempeño, en qué condiciones y cuándo, es que llevamos adelante la producción de semillas. Solo entonces inscribimos el material: es cuando podrá estar al alcance de todos. Se trata de una labor escalonada".

-En la actualidad, ¿cuáles serían a grosso modo los principales resultados de IIG?

-En el caso del frijol hay un grupo de variedades destacadas por sus resultados en áreas como Pinar del Río y Ciego de Ávila con altos rendimientos. En el arroz también destacan algunas en la región central por sus características agrotécnicas y calidad de cocción. Igual estamos haciendo con el maíz. Hemos rescatado resultados que no habían tenido la debida generalización. Hoy los hemos puesto al alcance de los productores y muchos de ellos han aumentado sus  producciones al ponerlos en contacto con semillas de calidad, lográndose resultados muy favorables para todos.

-¿Se contribuye entonces a la sustitución de importaciones?

-Sí, una vez que estos insumos entran en los sistemas y el productor logra incrementar sus rendimientos agrícolas y tener un volumen de producción mayor se contribuye con la sustitución de importaciones. 

"No obstante, otra cuestión en la que estamos muy enfocados pero no hemos logrado aún resultados es en cómo agregar valor al producto final. Los granos generan subproductos, que también se pueden procesar y convertir en otros bienes. Por ejemplo, el arroz no solo abarca el clásico  que todos comemos, también se pueden elaborar pastas alimenticias con el subproducto, trabajar en la confección de panes y dulces.

“Tenemos incluso experiencias favorables de cómo preparar una mezcla para hacer quesos y helados. Además, se puede combinar con otros y lograr un nuevo producto. De hecho acabamos de hacer un proyecto con el Programa Mundial de Alimentos y se confeccionó un cereal integral, con resultados muy satisfactorios, destinado a la alimentación infantil y a aquellos pacientes con problemas de hemoglobina, al punto que hoy se está generalizando y se debe comenzar a producir muy pronto. De igual manera quisiéramos elaborar galletas a partir del arroz.

"La ventaja que tiene el procesamiento de alimentos para agregar valor es proporcionarle un uso más funcional a los granos de menor calidad. O sea, el arroz entero se emplearía en la cocción, mientras el partido podría utilizarse en la industria de panes y pastas. Al final aumenta la calidad del grano que va a consumir y agrega valor generando otros productos.

"Sucedería igual con los frijoles, que tan frecuentemente se parten en los países tropicales. Llegarían a usarse como pastas, condimentados en conserva y hasta de complementos alimenticios.

"Con todo, esto es algo nuevo para nosotros, pues siempre hemos estado más enfocados en temas agronómicos. Ahora lo incorporamos como un asunto más de pesquisa, de conjunto con un Instituto de Investigaciones de la Industria Alimenticia, a fin de introducirlo de forma sólida en el país, aunque también demandaría una adaptación o inversión industrial. Pero, sin dudas, es algo que puede tener muy buenos resultados y sobre lo cual ya hay buenas experiencias en el mundo".

-Entonces, ¿cuáles son las proyecciones con respecto al año corriente?

-Para este 2015 tenemos en proyecto liberar variedades nuevas y continuar los trabajos para crear en el Instituto un posible centro de estudios de agricultura de conservación. Nos estamos enfocando más en el suelo, un recurso muy importante al que no siempre se le ofrece la atención que requiere y demanda hacer algunos cambios tecnológicos. Pero primero tenemos que modificarnos nosotros, investigar y llegar a resultados superiores para poder plantearlos, es cuestión de trabajar.