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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Azúcar, derivados y la zafra que acontece

La actual contienda muestra una producción superior a la antecesora, pero es indispensable seguir de cerca la eficiencia industrial y la disciplina tecnológica en cada territorio comprometido con el plan de azúcar

Resultados un tanto más alentadores, en indicadores claves como el rendimiento industrial, la capacidad de molida y los estimados cañeros, se evidencian en el periodo transcurrido de la zafra azucarera 2014-2015, y es que según los lineamientos de la política económica y social aplicados al sector, el país se ha propuesto incrementar la producción azucarera y sus derivados, que según el plan de desarrollo quinquenal del sector pretende crecer entre 15 % y 20 % de azúcar.

Si bien la producción del crudo supera al volumen alcanzado en similar período de la pasada campaña, todavía existen factores que continúan amenazando el desenlace exitoso de las zafras cubanas: el aprovechamiento promedio de las capacidades industriales es inferior al planificado, y no se ha logrado que el sistema de trabajo previsto eleve los resultados en el corte y tiro hacia el basculador para procesar la materia prima a los niveles requeridos y de manera estable.

Tal situación perjudica a de ingenios de Artemisa, Villa Clara, Camagüey, Granma y Holguín.

Al cierre del año anterior, los bajos resultados en ese indicador propiciaron una deuda acumulada de 4,3 % en el volumen de azúcar producido.

Afortunadamente, el resultado en la eficiencia (108,7 %) amortiguó el incumplimiento del plan de azúcar de la zafra chica y evitó que la deuda acumulada en la cantidad fabricada fuese mayor para el tiempo restante.

Por otro lado, provincias como Cienfuegos, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila muestran una favorable evolución y tienen condiciones para cumplir el cronograma de producción azucarera de toda la campaña, pues los elevados indicadores de corte manual y mecanizado, la solución inmediata a las fisuras imprevistas y la correcta labor de mando y dirección en los pelotones han podido estabilizar la producción azucarera en esos lugares.

Elevar la eficiencia

El país aprovecha la norma potencial de molienda a una media de 69,1 %, mientras que la producción sobrepasa para esta fecha 90 % del plan con solo 88 % de la materia prima planificada. Para lo que resta es indispensable que los rendimientos de sacarosa en caña tiendan a ser los mayores y así incrementar los volúmenes finales en el medio centenar de ingenios en activo.

Para cumplir con lo anterior, se requiere mantener la recolección mediante las cosechadoras Kase, fabricadas en Brasil y de alta productividad, las cuales son responsables de más de la mitad de la cosecha mecanizada de caña. Más de 90 % de toda la materia prima es cortada con esa tecnología y por las combinadas KTP, de factura nacional.

 La eficiencia en los centrales constituye el factor decisivo en los resultados de la zafra, si bien existen otros elementos que intervienen en los cronogramas. Por ejemplo, la adecuada programación de corte y selección en el período óptimo de la gramínea garantiza extraer el mayor potencial de azúcar, por tanto es necesario estructurar los sistemas de cosecha para que la caña llegue a su destino en tiempo y forma y sobre todo, más fresca.

El tiempo perdido, por roturas o interrupciones de otra índole, significa para el país un gran costo económico de aproximadamente 10 000 pesos por hora, lo que se traduce además, en perder la caña que llega al central.

La atención directa por parte de Azcuba a los ingenios con mayores dificultades en la molida ha posibilitado incrementar la disciplina tecnológica y el monto de inversiones de carácter agroindustrial, con el propósito de renovar los sistemas de recepción e incrementar las capacidades de tiro, así como el aprovechamiento de la frescura de la caña.

Lo anterior, unido a la capacitación técnica del personal, el clima, que ha sido más favorable -entre otros factores- han permitido mejores resultados que en la etapa anterior, lo cual repercute favorablemente en la economía del país.

Desde el pitazo inicial, a la vanguardia se mantienen el 14 Julio, insignia de Cienfuegos, provincia que ha honrado 60 % de su compromiso en esta contienda; el Primero de Enero y Ecuador, de Ciego de Ávila, los villaclareños Carlos Baliño y Panchito Gómez Toro, y el granmense Enidio Díaz Machado. Fuentes de Azcuba indicaron que para el año en curso se planificó una molida superior en 2 % a la establecida en la zafra anterior.

Prioridad a los derivados

Incrementar los volúmenes de alcohol, alimento animal y otros productos es también parte de las prioridades de Azcuba. De ahí que a la par de la producción azucarera, hasta la fecha también se ha disparado buena parte de la obtención de derivados, tales como las mieles, el bagazo y numerosos subproductos.

En 2014 la entidad produjo cerca de 120 000 000 de litros de alcohol y sobrepasó en 10 % lo previsto para ese año en la elaboración de miel, urea, bagacillo y bagacillo predigerido, mientras que para esta contienda prevé un incremento de 14 %. Para ello, según Carlos González, director de derivados del grupo azucarero Azcuba, existen 34 plantas de esa línea de alimento animal en la agroindustria y se realizan continuas inversiones para lograr que todos los centrales dispongan, al menos, de una instalación de ese tipo.

Anualmente, por esa vía se aportan alrededor de 75 000 toneladas de nutrientes, destinadas en lo esencial al ganado vacuno, y en varios años, con el curso favorable de las zafras, se aspira a obtener unas 200 000 toneladas, por su papel relevante en la sustitución de importaciones.

En ese sentido, se desarrollan también otras líneas como el alimento ensilado para la ceba de cerdos, que en 2014 contaban con ocho plantas y se prevén otras tres en el centro y oriente del país; se avanza en el desarrollo de bloques multinutricionales, de levadura torula, pienso industrial y miel b (miel de purga) para el ganado porcino.

En total, al grupo le corresponden 19 tipos de derivados de la agroindustria azucarera, entre estos, materias primas para la producción de dentríficos y cosméticos, caramelos, jarabes, bioestimulantes y tableros de bagazo, si bien las más conocidas son los alcoholes, que cuentan con un proceso de rehabilitación de las 12 destilerías con que cuenta la rama.

En aras de recuperar la capacidad de producción de azúcar, aprovechando la biomasa de la caña para aportar energía a la vida económica del país, Azcuba pretende montar 19 bioeléctricas con el fin de integrarlas a la red de generación nacional. El primer proyecto se inició recientemente en el central 5 de Septiembre, de Cienfuegos, en cooperación con Brasil y otro está muy próximo a instalarse en el Ciro Redondo, de Ciego de Ávila. Actualmente más de 85 % de la energía renovable producida en el país proviene de la cogeneración del bagazo en los centrales durante la zafra.