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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Planificación de una comida y conducta en la mesa

Al preparar un evento de este tipo debe confeccionarse el plano de mesa de acuerdo con el orden de precedencia de cada invitado quienes,  al igual que los anfitriones, deben seguir ciertas reglas para mantener un comportamiento correcto

Cuando se planifica una comida, ya sea oficial o informal, cada invitado tiene un puesto en la mesa de acuerdo con su rango, por lo cual debe confeccionarse el plano con el fin de evitar confusiones y desorganización en el momento de sentarse.

Para ello es necesario conocer el número de comensales, su jerarquía y establecer el orden de precedencia. Se prepara dibujando la mesa en la misma posición en que se halla situada y se marca la entrada al lugar con una flecha.

Los primeros asientos en ubicarse corresponden a los anfitriones,  puede ser en los extremos o en el centro. A la derecha e izquierda de estos se colocan los invitados, siguiendo su precedencia.

Cada puesto marcado en el plano debe aparecer con el nombre del convidado y situarse en un lugar  donde pueda ser examinado por este antes de pasar al comedor.

En la mesa se coloca, frente al plato, una tarjeta con el nombre de la persona, según el plano confeccionado.

Una vez en el local, ya sea un salón, restaurante o cualquier establecimiento, es aconsejable seguir ciertas reglas que ayudan a mantener un comportamiento correcto.

Al sentarse a la mesa, se sugiere hacerlo no muy separado, ni muy próximo a esta; abrir poco los brazos; conservar los codos, con naturalidad, ligeramente cercanos al cuerpo, pero nunca sobre el mueble.

El hombre, si tiene una mujer a su derecha, debe mover la silla de esta para facilitarle el acceso.

Mientras se espera, no se juega con los cubiertos, ni se voltea el plato para ver su procedencia. Tampoco se trata de comprobar el material de las copas.

Luego de servida la comida, se comienza a ingerir cuando todos los comensales están servidos y los anfitriones invitan a hacerlo. De lo contrario, se empieza a comer tan pronto se es servido, si estos lo solicitan.

Darle la espalda a una persona para hablar con otra, denota falta de educación, al igual que establecer una conversación con quienes están un poco alejados.

A la izquierda o sobre el plato de presentación se coloca la servilleta, la cual debe desdoblarse discretamente en dos y colocarse sobre los muslos, tan pronto las personas se sientan. Esta se usa para limpiar suavemente los labios cuando es necesario. En caso de tener que usarla para la limpieza de los dedos, lo más indicado es hacerlo cautelosamente. Al terminar la comida, se deja desdoblada sobre la mesa.

Si la servilleta o algún utensilio cae al suelo, el camarero ha de reemplazarlo.

Lo correcto es usar los cubiertos de afuera hacia adentro -en una mesa montada correctamente-, en el mismo orden en que es servido el menú.

El cuchillo no se lleva a la boca y mientras no se use, se pone con el filo hacia adentro, en el borde superior del plato a la derecha.

Después de tomar la sopa o el consomé, la cuchara se deja descansar en el subplato. De no haber, lo indicado es ponerla dentro del existente.

Para ingerir los alimentos es necesario mantener el cuerpo erguido con naturalidad y evitar  excesivas inclinaciones sobre estos.

Si una persona desea algo de encima de la mesa, ubicado lejos de su alcance, debe pedírselo al comensal más cercano.

Se considera de mal gusto, pasar el brazo por encima de otros convidados para alcanzarlos, comer demasiado aprisa, hablar con la boca llena, ingerir líquido sin antes tragar la comida, hacer comentarios sobre los alimentos cuando los  están sirviendo o hacer gestos de desagrado ante la presencia de alguno de estos, hablar sobre temas desagradables o que puedan promover discusiones o situaciones embarazosas a algunos de los presentes, comer y beber en exceso, y fumar.

Igualmente, servirse directamente de las fuentes con los cubiertos personales, hacer ruidos al comer, introducir los dedos en la boca para extraer restos de alimentos, pasar la lengua por las encías y dientes para limpiarlos, usar palillos de dientes ante otras personas, masticar con la boca semiabierta y llenarla de alimentos, leer y hacer comentarios de cualquier tipo sobre el servicio, entre otros.

Es conveniente saber que en tales circunstancias el vino se toma en pequeños sorbos; el pan se parte con la mano y se le pone la mantequilla o mermelada en pequeñas porciones; la ensalada se coge directamente del plato de cada cual con su tenedor correspondiente, y se deja sobre ese mismo plato cuando no se está utilizando. Después de revolver el té o el café, la cucharilla se coloca en el platillo, sin llevarla a la boca.

Los anfitriones deben dejar que sus invitados coman solo lo que deseen, sin  insistencia, e intervenir si se les derrama un líquido o alimento, restándole importancia al hecho.

Es recomendable que si por causa imprevista e inaplazable un invitado tiene que levantarse de su asiento, pida permiso solamente a las personas situadas a ambos lados. Una vez terminada la comida, se espera la señal de los anfitriones para abandonar la mesa.

Generalmente, el tiempo de sobremesa es una hora para las comidas, y media hora para el almuerzo. Esto puede variar de acuerdo con las circunstancias, sin prolongar la estancia demasiado tiempo con el fin de no abusar de la hospitalidad de los anfitriones, a quienes se les hacen los elogios discretamente en el momento de la despedida.

El invitado de honor o de mayor rango es el primero en despedirse.

Fuentes consultadas:
Manual de Relaciones Públicas. Colectivo de autores, Editorial Félix Varela, 2002.