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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Apuesta fértil y renovadora

El evento se propone apoyar la estrategia de desarrollo del país para rescatar ambas producciones, a partir de la restauración de plantaciones y el aporte de la ciencia y la técnica, entre otras acciones

El Primer Congreso Internacional sobre Café y Cacao se efectuará del 12 al 14 de junio próximo en el Palacio de Convenciones de  La Habana, en apoyo a la estrategia de desarrollo para recuperar estas ramas, a partir del intercambio de experiencias y conocimientos referidos al mejoramiento, manejo y conservación de recursos fitogenéticos y a las tecnologías sostenibles de producción agrícola.

Será organizado por el Instituto de Investigaciones Agroforestales (INAF) y estará dedicado al aniversario 30 de la Estación Central de Investigaciones (la experimental agroforestal Tercer Frente, de Santiago de Cuba).

 Humberto García  Corrales, director general del INAF, informó que hasta la fecha está confirmada la participación de delegados e invitados de 12 países, pues la cita prevé reunir a investigadores, científicos, cultivadores,  empresarios y expertos en general, dedicados a la siembra y procesamiento industrial de ambos rubros, en la búsqueda de  alternativas que permitan fortalecer la base de sus cadenas productivas.

Explicó que a este evento lo preceden varios simposios internacionales realizados en años anteriores en Santiago de Cuba, pues es el macizo montañoso del oriente del país el escenario productivo por excelencia de estas plantaciones.

Las bondades de la agricultura urbana, suburbana y los programas de siembra para las zonas llanas, permiten abarcar a otras provincias y territorios de centro y occidente como Ciego de Ávila, Camagüey, La Habana, Mayabeque e Isla de la Juventud.

El directivo señaló que el foro posibilitará la integración de investigaciones científicas y el análisis de las prácticas productivas y de poscosecha, así como el acceso a las técnicas más novedosas que se aplican hoy en el mundo.

Otros temas de interés a debatir en el cónclave son los sistemas agroforestales como soporte productivo del café y el cacao de acuerdo con el reordenamiento para contribuir al desarrollo de estos ecosistemas en condiciones de montaña, además de su valioso aporte en lo concerniente a la seguridad alimentaria.

Los tópicos incluyen el estudio sobre diferentes variedades y su resistencia, el manejo integrado de suelos y nutrientes, de plagas y enfermedades y la obtención de medios biológicos, la investigación participativa, la innovación local, la industria, el extensionismo agrario y el mejoramiento genético y de semillas.

Se estrechan cada vez más las relaciones y los proyectos de investigación y desarrollo en colaboración con naciones de la Alianza Bolibariana para los Pueblos de Nuestra América -ALBA- como Venezuela y Ecuador en lo referente al café, y ya se inician los contactos para incluir al cacao en los propósitos integracionistas de la región latinoamericana y caribeña.

Paralelamente al congreso se realizará una exposición científico- comercial en la que empresas, laboratorios, instituciones y firmas especializadas, tanto nacionales como foráneas, mostrarán  sus equipos, tecnologías, productos y materiales afines al sector agroindustrial de ambos renglones.

Entre las que ya han ratificado su presencia se encuentran Café Malongo, STIHL, CubaCafé, CubaExport, Café El escorial, el museo del Chocolate.

Recuperar las producciones

Tomar una  taza de café o comer una barra de chocolate son las maneras más habituales de disfrutar del fruto final del esfuerzo de decenas de miles de productores, campesinos, cooperativistas, pequeños agricultores, quienes en fértiles tierras del archipiélago cubano desentrañan los seculares misterios de estos cultivos.

El país se enfrasca en un programa de recuperación de esas producciones  (con dificultades y muy deprimidas en años anteriores), a partir de lograr un esquema integral de de-

sarrollo y concretar transformaciones que tienen en cuenta, sobre todo, las condiciones naturales de la ínsula, el apoyo de la ciencia, la técnica y la innovación, en pos de rendimientos superiores, cercanos a los niveles alcanzados históricamente cuando, por ejemplo, se sobrepasaban las 60 000 toneladas de café.

El reto mayor está en contar para 2016 con un producto de calidad,  que en la medida que la economía avance dé respuesta a las exigencias del destinado a la canasta básica y al consumo interno, sustituya con creces las importaciones y complete al menos para esa fecha las 16 000 toneladas previstas.

La recuperación de este cultivo, iniciada en 2009, ya es notable, pues de las  4 000 hectáreas (ha) sembradas en 2010, se ha alcanzado para el actual año un volumen de posturas que garantice las  8 500 ha  y permita llegar a las 10 000 en 2013.

Son cifras que reafirman un ascenso año tras año, a partir de la renovación de los cafetales, los cuales en un por ciento considerable ya estaban envejecidos e improductivos debido a la edad de las plantaciones.

Las condiciones están creadas para dar el salto restaurador, al contar el país con un sistema de obtención de posturas, y la voluntad de los productores, quienes participan del esfuerzo desde cada finca y cooperativa del territorio nacional, por lo que  es probable lograr un crecimiento progresivo en la reposición de los sembrados.

Reconocieron los expertos que la posibilidad de que el país pueda tener café de calidad y en elevadas proporciones se basa en contar con plantaciones jóvenes que sean productivas y en la más acertada aplicación de fertilizantes (más de 15 años sin contar con estos), como otro componente decisivo en el aprovechamiento agrícola ante la carencia de nutrientes y la necesidad de incrementar los rendimientos y la producción del aromático grano en Cuba.

Insistieron en la urgencia de trabajar por la sustitución de importaciones, estrategia que se aplica a toda la base productiva del país hasta 2016, e incluye reducción de gastos y la posibilidad de lograr  rangos de calidad que, según los estudios de factibilidad, permitan suplir las necesidades de consumo nacional y niveles de exportación considerables acordes con los elevados precios de ese rubro en el mercado mundial.

Con la concreción del ciclo o sistema cerrado en la rama cafetalera se  esperan notables beneficios este año por la garantía de los insumos básicos y la tenencia de los recursos fundamentales para transformar la producción y la industria, a partir de inversiones que garanticen sistema de riego, laboratorios de biotecnología, acciones innovadoras para restaurar plantaciones, viveros tonificados y fertilizantes, entre otros.

Es tratar de aportar  la materia prima más idónea a la industria para obtener un producto final de mayor calidad, acorde con la secular tradición cafetalera del país y al exigente paladar de los cubanos, ello unido al proceso de transformación de los centros de elaboración y al beneficio inicial de las plantaciones.

En cuanto al cacao, en el país hay 600 ha, y las pretensiones son llegar  a 1 000 en 2013 hasta completar las 3 000 en 2016, con la implementación de una estrategia integral y de recuperación, muy similar a la del café.

Oneroso bloqueo                                           

El director de ambos renglones en el Grupo Empresarial de Agricultura de Montaña del Ministerio de la Agricultura, Elexis Legrá Calderín, indicó que los efectos del  bloqueo de Estados Unidos en esas ramas, representan anualmente pérdidas por  nueve millones de dólares y en los últimos 50 años superan los 450 millones.

Las cifras responden al encarecimiento de los costos de transportación de las exportaciones y en la inversión de tecnología, recursos e insumos para los productores, con notables perjuicios  en el rendimiento de sus cultivos, entre otros escollos.

La agresiva política norteamericana obliga a buscar mercados lejanos como el europeo, con elevados costos en los fletes, e impide acceder a la compra de recursos  tecnológicos, lo que frena determinadas inversiones o las encarecen debido al alza de precios en el ámbito internacional.