Mantiene atracción turística el Mural de la Prehistoria
Singular instalación turística del occidente cubano continúa entre las preferencias de quienes visitan Viñales
El Mural de la Prehistoria, singular instalación turística del occidente cubano, continúa entre las preferencias de quienes visitan Viñales, principal polo turístico de Vueltabajo.
Tendidos sobre la hierba o a la sombra del añejo mogote miles de visitantes aprecian cada año los encantos de la majestuosa pintura. Durante el actual ano, según sus directivos, se prevén ingresos superiores a los 600 000 pesos en divisa y la cifra de turistas rebasará los 60 000.
Variadas son también las ofertas recreativas, para que la estadía sea más placentera, y van desde el disfrute de la música tradicional, la contemplación de la flora y la fauna hasta cabalgatas dentro de los perímetros de la instalación como fuera de esta, sin dejar de mencionar los ofrecimientos gastrónomicos, con comidas criollas y exclusivas del lugar, así como objetos artesanales que perpetúan los instantes vividos y alejados del bullicio de las ciudades.
Los vacacionistas tienen la posibilidad de contactar con una era pasada, gracias al artista Leovigildo González, quien con la ayuda de campesinos de la zona, realizó la obra en la escarpada ladera de un mogote viñalero.
La pintura alcanza una altura de 80 metros, con una anchura de 120 y testimonia la evolución biogeológica de la zona, una de las más antiguas de Cuba. Se le considera, además, una de las mayores pinturas a cielo abierto del orbe.
Por diferentes senderos se puede ascender a la cima de la elevación y disfrutar de una excepcional vista del afamado valle de Viñales, paisaje de gran belleza, único en la Isla. Se levanta en el Valle de Dos Hermanas y recorrer este sitio es siempre una aventura que revela una topografía peculiar salpicada de leyendas, hallazgos y grandes trazos de colores intensos que dan vida a criaturas prehistóricas.
En el gigantesco cuadro sobresale la imagen de los primeros hombres que habitaron este extremo del archipiélago.
Junto a las figuras humanas destacan las de grandes mamíferos como el megalocnus (ya desaparecido) y los amonites, añejos moluscos de más de 70 millones de años de antigüedad.
Con el fin de perpetuar la pintura se realizaron trabajos, como el lavado de la roca del período jurásico y drenajes para evitar la erosión fluvial y otros fenómenos de origen meteorológico.