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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Bosques, sol y playa

Este año deberá terminarse el delfinario y otros proyectos que enriquecen el Parque Natural El Bagá, en Ciego de Avila, que ya sirve de referencia para el desarrollo del ecoturismo

EN el Parque Natural El Bagá se puede pasar un buen día a la sombra de los bosques, recorriendo senderos ecológicos y disfrutar del sol de la playa, en las 700 hectáreas por las cuales se extiende ese sitio, ubicado al Noreste de Cayo Coco, cerca de la zona turística, en la provincia de Ciego de Avila.

Con poco más de un año de trabajo, el Parque sigue adicionando atractivos y lugares de interés para quienes deciden adentrarse en bosques humedecidos y otros ecosistemas de los seis que caracterizan a ese lugar exuberante.

Según lo previsto, el delfinario deberá terminarse a finales de este año, cuando el paseo de pérgola exhibirá su techo natural, en una alameda concebida en el proyecto inicial, que conduce a la Plaza Cultural donde serán presentados diversos espectáculos artísticos, explicó a Opciones Julio Nolberto Pérez, su director, quien confía en el progreso continuo del Parque y en la consolidación de las propuestas en marcha.

También espera que cada vez sean más los visitantes interesados en pasar un día diferente y provechoso en ese medio natural. Desde su apertura, a finales de 2002, hasta su primer año de operaciones habían visitado El Bagá unas 4 000 personas. Además de los turistas que se hospedan en los cayos del Norte de Ciego de Avila, se reciben excursiones promovidas desde la capital con visitantes extranjeros y nacionales.

Otra de las propuestas recientes es el Centro de la Cultura Tradicional y Popular, en el cual se recrean las formas de vida de los campesinos cubanos. Desde ese sitio parte un sendero a caballo que conduce hacia los bosques humedecidos. Otro sendero interpretativo con 14 paradas, parte desde el Centro de Visitantes y permite conocer, mediante explicación de un guía, las características de cada especie durante el recorrido de unos 45 minutos de duración por una extensión de 670 metros.

En camino hacia la playa, por la vía principal están las áreas de exhibición de jutía conga, jabalí, venados, cocodrilos, jicoteas e iguanas. En la playa prestan servicios los edificios de baños y taquillas y la posta médica del parque.

Antes de penetrar en el follaje los recién llegados pueden elegir el recorrido frente a una maqueta, en el Centro de Visitantes donde se da la bienvenida a ese paraje con nombre de un árbol, también conocido como “de corcho” por su escaso peso, que fue utilizado por los aborígenes para las artes de pesca y del cual nació el refrán marinero que reza: “pesa menos que un bagá”.

Para mejor información, en uno de los posters a la entrada del Parque, el árbol bagá se presenta de esta manera: “Aparezco en este gran parque al que presté mi nombre. Soy pariente de la chirimoya, guanábana y anón y tengo propiedades medicinales. Mi tronco es bajo y más ancho que el resto de mi cuerpo. Soy un árbol pequeño que vive en las lagunas...”

ALDEA TAINA

Desde el principio, en una zona del Parque se instaló la Aldea Taína, con cinco caneyes, entre los cuales se desarrolla un espectáculo con rituales, que recuerdan la vida de los aborígenes de la zona, reconocidos también como agricultores ceramistas. “El rito del Cohiba, cacique de la tribu, representado por un artista, muestra las maneras utilizadas entonces para hablar a los dioses, a quienes pedían ayuda cuando se presentaban epidemias o etapas de sequías. Le ofrecían frutas y bailaban la ceremonia del Areíto. En reciprocidad esperaban por las recompensas, cuenta Maritza Morales, guía del Parque.

“Esos detalles se han conocido por las escrituras de los españoles que llegaron al país hace más de 500 años, y para reproducir la música se han tomado referencias de una tribu de Sudamérica, que aún mantiene esos ritos. Se supone que de allí vinieron los aborígenes cubanos, y de los cuales no quedaron esas referencias pues solo sobrevivieron unos 35 años, luego de las etapas denominadas de descubrimiento y conquista”, añadió.

Además del bohío del Cacique, en la Aldea fue construido el caney del Behique, brujo o curandero de la tribu y otro para representar los enterramientos. También están dos palafitos, denominados así por estar sobre pilotes dentro del agua y a los cuales se llega por una pasarela de madera que también permite acercarse a los flamencos y continuar por la zona de manglar y canalizo donde se encuentra el área de exhibición de tortugas marinas. Esa pasarela penetra en el área de laguna hasta un canalizo que puede ser inicio o fin de un recorrido náutico, en barco ecológico.

PARTICIPACION DEL CITMA

En el desarrollo del Parque Natural, administrado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente participaron el Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros, instalado en esa cayería, hace más de una década, antes de comenzar el desarrollo constructivo, y el Instituto de Ecología y Sistemas de la capital. También colaboró el Acuario Nacional para definir las especies que se van a fomentar en las lagunas.

El monto inicial de la obra fue de dos millones de dólares y de unos cuatro millones de pesos empleados en la restauración de ese lugar, cercano al antiguo aeropuerto de Cayo Coco y devolverle sus valores, un tanto dañados por las construcciones, y una vez logrado el equilibrio ecológico se puso a disposición del turismo como opción extrahotelera para el disfrute de la naturaleza.

Allí habitan varios tipos de aves, que pueden ser vistas por los turistas en los recorridos, además de la flora, con su abundante población de bagá, de curujeyes y orquídeas, incluidas dos tipos exóticas por el olor a vainilla y chocolate que expiden.

La creación del Parque Natural responde a la estrategia de desarrollo turístico de Jardines del Rey, que prevé potenciar el ecoturismo en mayor dimensión. En opinión de directivos del sector El Bagá, es un prometedor y novedoso producto no solo en ese polo turístico, también en Cuba. En su diseño se tomaron referencias de la riviera Maya, en Cancún, México, que fueron adaptadas a las características de los cayos para complementar los atractivos del destino turístico.